Escribe Walter Ernesto Celina
El Comando Sur (Special Operations Command South = SOCSOUTH), fuerza de vigilancia e intervención de Estados Unidos para las Américas, actúa en 4 regiones, a saber:
ÁREA CENTROAMERICANA
ÁREA CARIBEÑA
Esta región ocupada por el Socshouth es limítrofe con la República Bolivariana de Venezuela y asegura el 40% del petróleo que consume Estados Unidos.
ÁREA ANDINA
Colombia es punta de lanza del Comando Sur. A la base aérea de Ernesto E. Cubides, se agregarán las 7 que tramita el gobierno de Álvaro Uribe, so pretexto de la lucha contra el narcotráfico y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), movimiento insurgente existente desde 1950.
La saturación de las fuerzas armadas de Colombia, por la infiltración legalizada de los militares estadounidenses, las desnacionaliza y transforma -junto a los grupos irregulares de derecha- en milicias de ocupación en su propio territorio.
Perú es el único país de la región que apuntala, de modo abierto, la política colombiano-norteamericana. Desde el reducto de Iquitos el Comando Sur controla los cursos de agua de Perú y la parte sureña de Colombia.
Ecuador cortó la ingerencia del SOCSOUTH, clausurando este año la base de Manta, la más grande de la región, establecida en el corazón del sistema andino.
Bolivia, asimismo, antes había desalojado a las fuerzas de la DEA (servicio estadounidense antitráfico de drogas), como consecuencia de actos represivos extralimitados y de espionaje.
Venezuela se ha librado de la presión de fuerzas armadas de EE.UU., encabezando con Cuba la resistencia a las políticas imperiales de ingerencia.
ÁREA DEL CONO SUR
Brasil no posee asentamientos de tropas de USA, aunque la Amazonia está en cuestión.
Uruguay recibió del SOCSOUTH la donación de una obra civil en Santa Catalina, paraje aledaño al Cerro de Montevideo, en proximidad de la bahía.
Paraguay, en Boquerón, al noreste de Asunción, sobre la Ruta Transchaco, dispone de una base con unos 2.000 soldados extranjeros. Puede albergar 16.000 hombres.
Chile ha incrementado su armamento merced a adquisiciones de bajo valor realizadas en EE.UU.
Argentina facilitó, en 2004, Estaciones de vigilancia. Se trata de 8 emplazamientos, destinados en apariencia al contraloreo de la tecnología nuclear del país. Los sitios están reservados para los intrusos, quienes disponen de autonomía total, sin que quepa la inspección de la autoridad nacional.
Una simple mirada superficial permite apreciar la ingerencia sistemática de una gran potencia hegemónica en las naciones ubicadas desde el río Bravo -al sur- hasta la Antártida.
Lo hubo de advertir José Martí, en 1895, antes de morir. Lo sostuvo José Enrique Rodó cuando estampó: “Los admiro, pero no los amo”.
La supremacía, por el arte de la presión política, la fuerza y la guerra, no hacen posible ni la admiración, ni el amor. Antes bien, suscitan el más íntegro sentimiento americanista de una gran patria soberana.




En el curso del año 1950 tuvieron lugar cientos de actos preparatorios del homenaje nacional a Artigas, que habría de celebrarse en Montevideo, con motivo del centenario de su desaparición física y del traslado de sus restos al Panteón Nacional, en el Cementerio Central.



