sábado, 20 de junio de 2009

PROCEDIMIENTO ESPURIO

Escribe Walter Ernesto Celina

Creo que los partidos políticos y sus dirigentes, de arriba abajo, tienen obligaciones irrenunciables para preservar la limpidez del ejercicio de la competencia electoral.
Ya demasiado tenemos con las zancadillas que, por uno y otro lado, se observan en las internas respectivas, como para trasvasar el juego y ampliarlo, como se acaba de hacer en Maldonado.

La ciudadanía asistió, en un día de mayo, a una campaña mediática -televisión, radios y grandes diarios- en la que se denunciaba que, en un acto en la plaza pública se había colocado, en el lugar habitualmente reservado para el emblema nacional, el de un partido que históricamente simbolizó, con el martillo y la hoz, la alianza antioligárquica de la clase obrera y con el campesinado.
Un coro puso el grito en el cielo. Las niñas de los ojos se les perdieron a más de un presidenciable, quedando en blanco ante semejante horror.
Se iba a investigar. Un senador, perteneciente a uno de los sectores del partido de gobierno, se atajó. Lamentó que alguien pudiera haber obrado así.

Transcurrieron unos días. El silencio dio vuelta aquella página exótica, que un diputado local del Partido Nacional iba a llevar a los estrados judiciales.
La emisora fernandina 105.7 produjo un informe, cuya resultancia fue ver la otra cara de la tortilla y los ingredientes con la que se le preparó. E iinformaba a su audiencia:

“Después de varios días de investigación, en la tarde de ayer, 03 de junio, la Policía de la Seccional 1ra. de Maldonado, dio con el domicilio de la persona que el pasado 16 de mayo colocó una bandera del partido comunista en el lugar donde va el pabellón nacional.”

¿Quién era?
Lo aclara de inmediato el boletín radial, para sorpresa de la gente de buena fe:

“Resultó ser un militante del Partido Nacional, integrante de la Lista 22.000, que encabeza el Dr. Federico Cassaretto. El detenido, que a esta hora está declarando ante el Juez de 4to. Turno, sostiene que no fue él quien colocó la bandera, aunque hay varios testigos que lo identificaron junto a un grupo de otras 5 personas en el hecho.”
El episodio tiene un tufillo fascistoide. Tanto más, cuando los actores del escandalete mediático no difundieron -como debían- la resultancia de la pesquisa. Tampoco ninguno de los preclaros patriotas que se sintieron heridos en su honor.
A esto se le llama “ensuciar la cancha”. Propiamente, menoscabar la democracia.
18.06.2009

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