martes, 20 de octubre de 2009

“SI”, VOTO CELESTE DEL SENTIMIENTO

Escribe Walter Ernesto Celina

Por esos muertos, nuestros muertos,
pido castigo.
Pablo Neruda

Aún presidía el Comité de la Juventud Batllista de Soriano cuando conocí a Hugo Ibarburu, un sólido intelectual mercedario y formidable persona. Sentarme con él y algún otro estudiante amigo, en el céntrico Café Sorocabana, era un desafío ante algunos ojos ganados por el macarthismo.
Años después, me presentó a su esposa, Norma Cedrés. Encarcelada, sufrió vejámenes y se asegura que sus intentos de suicidios fueron consecuencia de la inducción de la que fue objeto, luego de sesiones de vejámenes en cuarteles. Falleció en prisión, en enero de 1978.
El Prof. Esc. Fernando Miranda me fue presentado cuando cursaba todavía Derecho en la Facultad. Desapareció en noviembre de 1975. Sus despojos mortales aparecieron en un predio militar, en el curso de excavaciones.
Un entrañable amigo, el catedrático Esc. Eugenio B. Cafaro me dijo días después de aquella desaparición, con la absoluta sencillez republicana que lo caracterizaba: -“Me hice cargo de los asuntos del estudio de Fernando Miranda. Se lo llevaron los militares...”.
Cafaro venía de una familia de tradición batllista. No era comunista. Era un ciudadano ilustrado y valiente, principista y solidario.

Abro mi comprensión al sentimiento de esa mujer joven que es Macarena Gelman. Un Comandante del Ejército la llevó en su vehículo al campo militar donde sus colegas aseguraron estaban los restos María Claudia García Irureta Goyena de Gelman, la asesinada madre suya. Con certeza, casi total, hasta el Presidente Vázquez certificó públicamente, lo que sería un informe falacioso de los uniformados. Aquellos despojos siguen sin encontrarse.

¿Alguien puede considerar justo que luego de un parto se sustraiga la criatura recién nacida, amputándosele la relación materna, se la entregue a un agente represor y, además, se elimine de inmediato a la progenitora (sabiéndose que el padre ya había sido ultimado)? ¿Cuál es la norma o el principio ético, si pudiera existir, que guió estas acciones?
El abuelo de Macarena, el galardonado poeta argentino Juan Gelman, rescató -con otras personalidades- la parte sustancial de la historia y colocó en su regazo a su valiente joven.
Entiendo ese dolor y todos los dolores sumados, multiplicados en el sentimiento humanista del pueblo uruguayo.

Cité a Norma Cedrés, como podría recordar a mis amigos Gerardo Cuesta, Eduardo Bleier, Luis Eduardo Arigón, Oscar Tassino u otros, familiares de personas de mi conocimiento.
En 1974 ingresé en la sede del Estado Mayor Conjunto, el malhadado ESMACO. Iba en representación de la Convención Nacional de Trabajadores -la CNT-, como gremialista sustituto en la dirigencia ilegalizada
Se ha sabido que la mamá de Macarena Gelman había sido puesta allí, embarazada, a servir a los militares,.
Veo los jardines, las escalinatas, los salones y donde nos recibieron aquellos agentes de inteligencia, con lentes oscuros que camuflaban sus rostros.
Con apariencias de normalidad tales individuos deambulan hoy, libres, entre nosotros. Nada revelan de cómo actuaban.
Los 10 ex Comandantes del Ejército -que en mayo de 2006 dijeron ser los responsables de las aberraciones cometidas-, no descorren los velos del horror.
Para terminar con la ley que los ampara, el voto ciudadano por el SI permitirá que la justicia imparcial actúe.

16.10.2009

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