lunes, 20 de enero de 2014

MUJERES DE NEGRO - HOMBRES DE ROJO

Escribe Walter Ernesto Celina
20.01.2014

La violencia intrafamiliar en Uruguay se manifiesta de distintas formas. Cuando se habla de “violencia de género” la censura por lo regular se vuelca hacia el hombre. La abrumadora mayoría de los casos expresa el maltrato a la mujer.
Un informe casuístico del periodista Sebastián Cabrera (1) proporciona elementos de las relaciones de severidad conflictiva de una pareja en que una mujer fue condenada por la justicia al uso de la llamada “tobillera”. El adminículo es un dispositivo electrónico -monitoreado por  el Ministerio del Interior- para la salvaguardia de la integridad física de una persona que haya padecido alguna forma de agresión en el estado de pareja.
Entidades públicas y privadas de apoyo a las víctimas del machismo divulgan datos, circunstancias, legislación, estudios y opiniones.
Si los datos alarman, las conductas de los actores muestran un trasfondo que no le va en zaga. Los registros oficiales han entrado en un mayor grado de organización y exhiben el crecimiento de las denuncias, lo que activa mecanismos preventivos.
27 mujeres fueron asesinadas en 2013, en tanto, en los primeros 10 meses del mismo año, 6 fueron los hombres muertos a manos de sus parejas.
La violencia de género muestra así, la existencia de dos colores. Sin embargo, hasta ahora, los elementos de protección específica y ayuda a los individuos masculinos violentados son institucionalmente limitados o, si se prefiere, casi inexistentes.
La cultura “machista” -de antiquísima raíz social-, la misma que da impunidad a formas de dominio que alteran  la igualdad hombre-mujer es, a la vez, la que hace un  tabú. Inhibe al sujeto agredido su réplica mediante una denuncia formal. Teme a la trascendencia pública, a la burla, al desmerecimiento de su imagen en los ámbitos de vecindad, trabajo, etc.
La baja publicidad de estas situaciones no obvia su existencia. Así lo consignan    -para el informe aludido al inicio-, un juez de una localidad del Interior, quien ejemplificó que, en dos años trabajó sobre 4 denuncias y, la operadora responsable del Ministerio del Interior en el área, la que sostuvo “que todo el sistema debe responder, de la misma manera que lo hace con los otros casos”, es decir, el de las mujeres maltratadas.
La brevedad de este comentario exime de entrar en los variados y complejos aspectos de la causalidad del fenómeno. Es pertinente, no obstante, subrayar sus consecuencias gravosas, las que van mucho más allá de la tensión entre dos individuos con vínculos inarmónicos y pérdida de la aceptación recíproca.
Inciden en el ámbito más íntimo de hijos y familiares. Producen marcas inocultables. Y, cuando la violencia -masculina o femenina- llega a su punto crucial, es la desgarradora muerte la que golpea la puerta del hogar.
Se trata de la trágica y bárbara antítesis del amor prometido y no guardado.-

NOTA:

(1) “Qué Pasa” - 11.01.2014

martes, 14 de enero de 2014

LAS DOS ARMAS DEL VENGADOR

Escribe Walter Ernesto Celina
14.01.2014

El “Vengador” convoca a sus adeptos a la medianoche y campea a sus anchas por los territorios sureños que hermana el Plata.
¿Lo reconoce? Está tocando los 70 años y no ceja en quebrar los silencios de la noche con sus armas favoritas: la reflexión y la sonrisa.
No piense más: ¡Es nada menos que Alejandro Dolina!
Dos de sus incitaciones juveniles lo llevaron lejos. Por un lado la música y, por otro, la literatura.
Los estudios de derecho no lo persuadieron. Su ingenio lo llevó primero a la comunicación publicitaria, que le habilitó sus primeros espacios creativos. En progresión constante, Alejandro Dolina abrió, de hecho, todas las puertas que quiso.
Transita por la música. Es intérprete, autor y compositor. En su estilo reverdecen las esencias gardelianas.
La radio lo hace coloquial, filosófico y, con sus amigos, alcanza una audiencia inimaginable. A la vez, colma fonoplateas y teatros en Argentina y, en Montevideo, que le ha conferido, como ciudad, un título honorífico al mérito cultural.
Con las variantes correspondientes a una trayectoria dilatada -en que sorteó las censuras militares con  sus escritos- le acompañan personajes sólidos que dan personalidad a su equipo. Algunos, al vuelo: “El sordo” Gancé, Gabriel Rolón, Patricio Barton, Gabriel Schultz, Jorge Dorio, Gillespi, Coco Silly y músicos, entre los que están sus hijos, Ale y Martín Dolina.
En su opereta “Lo que me costó el amor de Laura” grabó con  Mercedes Sosa, Sandro, Joan Manuel Serrat y Ernesto Sabato, entre otros. 
  Al suceso literario “Crónicas del Ángel Gris” (1987), le siguieron otros títulos: “El libro del Fantasma” (1999), los cuentos “Bar del Infierno” (2005) y “Cartas marcadas” (2012), su primera novela. Va de lo histórico, a lo costumbrista, sin dejar de poner alfileres con elementos fantásticos, historias de ángeles, demonios, milagros y episodios mitológicos.
Este juego se espeja en las audiciones radiales, a los que suma inusitados comentarios acerca de cualquier suceso de la vida cotidiana, que pueden versar cómo usar un shampoo, cortar una cebolla o esquivar a un marido celoso en una situación comprometida. Con unas pautas básicas, Dolina y los suyos, sencillamente, divierten. Nunca dejan de hacer apuntes para pensar o divulgar algo de las fuentes inagotables de las culturas antiguas.
El polifacético artista incursiona en la televisión, el teatro, el cine. Su talento le permite cosechar una impresionante colección de premios, de todo tipo. Martín Fierro 7 veces, Clarín 4 veces, Argentores 4 veces, Konex, José Hernández, Enrique Santos Discépolo, Estrella de Mar, Éter, TEA, Sadaic, Susini, Arturo Jauretche, Lector de la Feria del Libro 2013, por su novela “Cartas marcadas”. Además,  Ciudadano Ilustre y Visitante Ilustre de  Buenos Aires y Montevideo, respectivamente.
A propósito de su deseo de argumentar en el género novela, entrevistado -hace unas semanas- por el periodista Bernardo Borkenztain sostuvo respecto de “Cartas Marcadas”: “- Sí... de intentar el que me parecía el género más difícil de todos. Si bien tengo un fuerte desconocimiento de todos los asuntos literarios el de la novela era el que menos conocía, y así como uno está deseando aprender la pieza que no sabe tocar, también desea adentrarse en el género que desconoce, principalmente para aprenderlo, para indagarlo, aprender con sus amigos, y para ver cómo le sale a uno, por supuesto”.
Con  la misma humildad, ha dicho alguna vez: “El universo es una perversa inmensidad hecha de ausencia. Uno no está en casi ninguna parte”.
Alejandro Dolina, un  hombre que a la llegada de la madrugada viene a la mesa del café. Sus relatos con pases inteligentes, las voces que suma y las que recogen la poesía ciudadana cumplen su objetivo: invaden y regocijan en la nocturnidad.-  




   



   

viernes, 3 de enero de 2014

UNA REPUBLICANA INDÓMITA

Escribe Walter Ernesto Celina
03.01.2014

UN CONTEXTO HISTÓRICO
Las sociedades están en permanente movimiento; la transformación y el cambio son una especie de ley universal que acompaña al hombre histórico. La brevedad del ciclo humano hace que no pocos interpreten que hay un orden fijo, que le es dado al individuo casi como cosa insuperable, incluida una moral inmutable. Esta reflexión elemental podría ayudarnos a apreciar el salto al progreso que tuvieron los pueblos cuando instituyeron las repúblicas, dejando atrás las monarquías,  centradas en el absolutismo.
Como nada ocurre porque sí, los cambios tecnológicos y científicos revolucionaron los sistemas productivos y, consecuentemente, aparecieron las nuevas formas institucionales que superarían a las muy clasistas existentes, asentadas en títulos nobiliarios, fuerte presencia religiosa y, por denominador común, exclusión de las grandes masas de los asuntos públicos.
La lucha política e ideológica, como no podía ser de otra manera, fue dinamizadora de ese salto de avance, como lo será de los sucesivos. Las Revoluciones Norteamericana (1776) y Francesa (1789) iluminaron la escena de la América del Sur encendiendo faros, al momento en que la invasión napoleónica a España (1808) producía lo que los juristas denominan la retroversión del poder. Ante la abdicación de los monarcas los pueblos van en pos de la soberanía y se declaran sus depositarios legítimos.
La mejor tradición republicana de Uruguay viene de la vertiente artiguista, inspirada en aquellas doctrinas: las más revolucionarias de su tiempo. Las fórmulas institucionales vernáculas tuvieron un alto contenido no sólo político, sino social y económico.
Los debates alimentados por centros anarquistas; círculos de la Iglesia Católica, liberales racionalistas y presencias muy estimuladoras, como las de Don José Batlle y Ordóñez, más cierto fervor promovido por la Revolución de Octubre (1917) en sectores laborales, conformaron un escenario vivaz en la sociedad uruguaya, ya despuntado el siglo XX.
Hechos adicionales galvanizarían esta consistente tendencia republicana y democrática nacional: el rechazo al Golpe de Estado de Terra (1933) y, en lo internacional, la gestación del fascismo en Europa, con una terrible Guerra Civil en España (1936-1939), la caída de su 2da. República y la instauración del militarismo franquista, hasta la muerte del jefe, en 1975.
El pueblo uruguayo maduró una concepción firme de libertad, igualdad, independencia, trabajo y justicia para un marco republicano y democrático en expansión.

SEMBLANZA UNA COMBATIENTE MASONA
La figura de Mercedes Pinto sólo puede entenderse -y admirarse- en su ligazón con este contexto.
Raúl Ronzoni, periodista uruguayo de trayectoria, alterna entre su país y España y a él corresponde el mérito de redescubrir a esta mujer de talento y empuje.
Los rasgos de la poetisa, escritora y militante social están condensados, con amenidad e ilustración, en  “Mercedes Pinto – Indómita y seductora – Una guerrera con Batlle, Brum y la masonería” (1).
Nació en 1883 en Cristóbal de la Laguna, Canarias, España. Residió en Madrid, vivió exiliada en Montevideo, recorrió América Latina y falleció en México, en 1976.

A los años 20 selló amistad con Ortega y Gasset, Carmen de Burgos y Unamuno. Colaboró con diarios y revistas, caso de Prensa Gráfica, La Acción, o Lecturas. Ofició como secretaria de la publicación Los Ciegos. Su primer libro de versos, Brisas del Teide, lo edita en 1921. Imparte conferencias y se integra a la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas, presidida por su amiga Carmen de Burgos.

 ESCÁNDALO POR EL DIVORCIO
El hecho que marcó su trayectoria y su ulterior peregrinaje  ocurrió el 25 de noviembre de 1923 al disertar en la Universidad Central de Madrid acerca de “El divorcio como medida higiénica”, razón por la cual fue desterrada a Bioko (Isla de la Guinea Española) por orden del dictador Primo de Rivera (2).
Es de recordar que bajo la segunda presidencia de José Batlle y Ordóñez, según un proyecto de Domingo Arena, en 1913 quedó aprobada la causal de divorcio por la sola voluntad femenina.
Diez años después, en la España oscurantista el punto estaba verde. En  la audiencia de aquella memorable reunión en el paraninfo madrileño se encontraba el príncipe Luis Fernando de Baviera y Borbón (3), quien no repudió lo escuchado y, sorprendido, dialogó con la expositora.
Pero, la reacción oficialista no tardó en producirse. Es citada al despacho de José Antonio Primo de Rivera:
-“¿No sabe Ud. que España tiene un concordato con el Vaticano?”
- “¡No señor, no lo sabía…!”, espetó con ironía la abolicionista.
La consecuencia estaba resuelta y era el destierro. Ronzoni ofrece el relato y se refiere a filmes pornográficos y amoríos oblicuos de la realeza concordataria de Alfonso XIII (4). 

EL DESTIERRO URUGUAYO
Informada de la orden inicua, decidió exiliarse a Uruguay junto a su segundo esposo y un hijo de ambos.
En Uruguay funda la Casa del Estudiante para la cultura popular. Allí llegaron nada menos que Rabindranath Tagore y Luigi Pirandello. Dio vida a la revista “Vida Canaria”. En 1926 escribe la novela “Él”,   adaptada al cine por Luis Buñuel, 1952, y otras como “Cantos de muchos puertos” o “Un señor cualquiera”, ésta estrenada en el “Teatro Solís” en 1930. Escribió en”Mundo Uruguayo” y “El Día”. Creó la “Compañía Teatral de Arte Moderno”, siendo asesora literaria y directora artística. En ella debutan en el mundo escénico todos sus hijos.

La vida de esta mujer iba abriendo espacios, derribando muros y gestando derechos. De Batlle -el viejo- a Brum -el mártir- y la masonería, partícipe en la lucha de ideas -y menos preocupada por los entronizamientos personales-, convergieron manos fraternas de apoyo a la gran Mercedes.
El trabajo de Raúl Ronzoni permite saber que Uruguay tuvo una formidable escuela republicana, empinada hacia el futuro, con heroínas civiles como la notable batalladora canaria.-

NOTAS
(1): Editorial Fin de Siglo – IX/2013 – MVD-UY
(2): Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (1870-1930) dictador español, de formación .militar y fe católica. Segundo marqués de Estella y Grande de España.
Padre del fundador de la Falange (formación fascista), José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, III Marqués de Estella (1903-1936). Acusado de conspiración y rebelión militar, fue condenado a muerte por un tribunal popular, en Alicante.
(3): Luis Fernando María Carlos Enrique Adalberto Francisco Felipe Andrés Constantino de Baviera y de Borbón (1859-1949). Militar, médico cirujano, filántropo.
(4): Alfonso XIII de Borbón, apodado el Africano (1886-1941), fue rey de España desde su nacimiento hasta la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931. Apoyó la dictadura de Primo de Rivera y fue acogido por el Duce Benito Mussolini.



viernes, 20 de diciembre de 2013

ZITARROSA: POETA DEL DOLOR Y LA TERNURA

Escribe Walter Ernesto Celina
20.12.2013

La música es un fantástico pasaporte al mundo de la sensibilidad de otros individuos, de otras culturas, del presente y del pasado. Supone un viaje enriquecedor a nuestro propio interior. Alegra, ennoblece. Anima y empuja a andar.
Ciertas subdivisiones formales suelen categorizarla, lo que a veces concluye en un ejercicio de elitismo discriminatorio.
Prefiero ver esta manifestación del hombre social e íntimo como un mar abierto, de variados cielos; de aguas quedas y turbulentas, con peñones y rocas sumergidas de corales. La música popular es componente indisoluble de estos estados.

UNA PERSONALIDAD RESISTENTE

Alfredo Zitarrosa, en los años 70 del siglo anterior, fue una personalidad preclara del canto nacional. Su alto índice de popularidad lo hacía visible hasta para los más distraídos.
Nació en 1936 en Montevideo. Como preparando una despedida de abrazos, en 1989, fue llegando a la cofradía de melómanos íntimos, tejió reconciliaciones con otros más distantes y partió.
En la colección “A viva voz”, dirigida por Mario Benedetti (1), son presentadas un conjunto de canciones de su autoría. En la introducción aparece el testimonio de quien fuera su representante, el periodista y escritor Enrique Estrázulas: “El espíritu de Zitarrosa se modeló a raíz de su desamparo, de la gesta de vivir y sobrevivir una infancia durísima.”
La mitigación de un dolor profundo lo lleva por sus riberas a la poesía, crea músicas y hace de la guitarra su compañera esencial.
Supo sobreponerse a las adversidades. Descolló con su talento. Fue ciudadano de coraje. Y dejó una huella profunda en el canto uruguayo del último medio siglo.

RELANZAMIENTO DE LA MILONGA

Recreó la milonga con nuevo perfil. Asumió lo contemporáneo bajo una forma expresiva vieja, simple y maestra. Su voz, su manera gardeliana de llegar al escenario y su personalidad, dan esplendor y vida a la poética propia. O a la prestada, como la de Yupanqui. Hace que lo vernáculo compita con lo exótico del mercado del disco. Y con sus milongas inmortales, irán estilos, zambas, vidalitas, cifras, chamarritas, tangos, candombes, siempre con resplandores de encordados.
Al costado de la Generación del 45, casi en paralelo, surgía otra menos visible, de la que Zitarrosa, a la postre, resultó figura descollante. El centro imantador había sido el Bar Barrucci, en la esquina de la Av. 18 de Julio y la ex Olimar, hoy Ing. Germán Barbato, en MVD. Frecuentador del mismo y personaje emblemático de sus ruedas fue el poeta Vicente Basso Maglio, radialista de la misma emisora que contara con las voces de Salvador Puig y Alfredo Zitarrosa.
El cantautor pudo lucir su letrística llevándola repetidas veces al surco. No es menos cierto que acudió y exaltó otras plumas valiosas.
Así graba, de Ignacio Suárez y Yamandú Palacios, “Poeta al Sur” (2). Tomo esta estrofa, que A.Z. la remarca -casi como suya-, al reacentuar los versos finales, que dicen:que sólo de andar cantando y en el dolor, / aprendemos a morir.

Este es el fragmento:
Gris oficio el de poeta,
deber y culpa, tal vez,
andar y ser de sombra y luz,
surco en el aire y sentir
que sólo de andar cantando y en el dolor,
aprendemos a morir,
que sólo de andar cantando y en el amor,
aprendemos a vivir.
Se trata de la relación crucial entre vida y muerte, el amor y dolor y sus no previstos caminos. También refiere al trabajoso oficio del poeta y al  quehacer cotidiano. Al propio y al compartido con muchos otros. Él no fue un artista adocenado, de los que beben y se retroalimentan solícitos con el poder. Razones todas, más que suficientes, para entonar por milonga y empuñarla como un desafío y un himno superior.

A PROPÓSITO DEL AMOR
La ternura y el amor a sus semejantes llegarán siempre desde su proscenio pero, cuando el querer viene casi con el empaque de una primera persona, aparece el filo del desgarro; de algo que pudo ser hermoso pero encontró un escollo para no materializarse (3):
Cuando te vuelva a encontrar,
nos podremos sonreír,
prefiero verte partir,
como te he visto llegar.
Cuando vuelvas a pensar,
que una vez te conocí,
y que nomás porque sí,
te compuse una canción,
cantará en tu corazón,
lo poquito que te di.

VOCACIÓN ARTIGUISTA

Sobre el centenario de la muerte de José Artigas -1950- una pléyade de historiadores revalorizaron su proyección política y social y, a la vez, indagaron sobre la disidencia del Gran Jefe con la burguesía de comerciantes porteños, en antinomia con las masas desvalidas orientales.
Surgió un nuevo artiguismo, al que Zitarrosa le cantó (4):
Vidalita acordate de José Artigas,
y endulzate la boca, cuando lo digas.
A la huella de un siglo que otros borraron,
mintiendo los martirios del traicionado.
…………………………………
..
       Vidalita orientala, lejana y pura,
a la patria cantala sin amargura.
No hay más huella, canejo, que la de Artigas,
y jugate el pellejo, cuando la sigas.

LOS QUE NO MUEREN

Su cancionero no omitió la condena de los horrendos crímenes dictatoriales que ocurrían en Uruguay, por lo que alzó -más de una vez- sus versos serenos por los mártires. Su canto circulaba en cintas magnetofónicas escuchadas clandestinamente (5):
Fruto maduro 
del árbol del Pueblo,
la canción mía
siempre porfía.
Puede morir, 
pero quiere
cantarle sólo a la Vida,
que no la olvida.
…………………..
Sombra de Gancio y de Mora,
de Fernández, de Mendiola,
no canta sola.
Quiere ser flor 
y se cierra
como un puño;
que la cuide,
eso me pide.
En la versión original, de 1972, Zitarrrosa, recuerda estos nombres, así: "A Arbelio, a Líber, a Hugo, a Susana, a Recalde, a Nieto, a Espósito, a Gutiérrez, a Abreu, Cervelli, López y González; obreros y estudiantes, mártires del pueblo, unidos para siempre, y unidos más que nunca en nuestros corazones".

CON EL ALMA A LA IZQUIERDA

En el libro de reciente aparición “No me vengas con historias”, del comunicador Diego Zás (6), hay un breve capítulo dedicado al formidable personaje. Analiza visiones político-ideológicas que no ocultó. Votante de Luis Batlle Berres, tuvo inclinaciones hacia el anarquismo. Participó de los procesos unitarios por una izquierda sin exclusiones. Militó para el Movimiento Popular Unitario, de extracción batllista, que convergió con el Frente Izquierda de Bonavita-Arismendi. Posteriormente, con Eduardo Platero -dirigente sindical municipal en Montevideo-, ingresaron al Partido Comunista. Zitarrosa estuvo exiliado en México y Europa.

CUENTAN QUE SUCEDIÓ…

El escritor Eduardo Galeano en "El cantor", relataba más o menos lo siguiente:"Cuando Alfredo Zitarrosa murió en Montevideo su amigo Juceca (Julio César Castro, humorista. WEC) subió con él hasta los portones del Paraíso, por no dejarlo solo en esos trámites. Cuando volvió, contó lo que había escuchado.
San Pedro preguntó ritualmente por nombre, edad, oficio. -Cantor, terminó Alfredo. El portero celestial quiso saber más: -¿Cantor de qué?     -De milongas, contestó. Pero San Pedro no las conocía. Picado por la curiosidad, le ordenó: -¡Cánteme alguna! Zitarrosa cantó. Una, dos, cien milongas. San Pedro quería que aquello no acabara nunca.
La voz de Alfredo, que tanto había hecho vibrar los suelos, estaba haciendo vibrar los cielos. Entonces Dios, que andaba por ahí pastoreando nubes, paró la oreja. ¡Fue la única vez que Dios no supo quién era Dios!"

NOTAS:

(1)
Editora Espasa Calpe Argentina - Bs.As. – 1997

(2)

POETA AL SUR

MILONGA

IGNACIO SUÁREZ - YAMANDÚ PALACIOS

Porque estás vivo y al Sur
entre los muertos y el mar
y canta tu corazón,
cuando quisiera llorar,
llorar por eso de andar
solitario y sin saber
en qué verso has de beber
la lluvia azul del atardecer.
Vienes de barcos que están
pintados sobre la piel,
unos queriendo zarpar,
otros queriendo volver,
volver sin andar el mar,
gastados de andar y ser
versos, barcos de papel,
ocaso azul antes de amanecer.
Y en el andar hacia vos
por esas calles, estás
herido de bandoneón,
enfermo de eternidad,
desnudando el corazón,
golpeado de realidad,
soñando lunas tendrás
la luna azul de tu tiempo y el mar.
Gris oficio el de poeta,
deber y culpa, tal vez,
andar y ser de sombra y luz,
surco en el aire y sentir
que sólo de andar cantando y en el dolor,
aprendemos a morir,
que sólo de andar cantando y en el amor,
aprendemos a vivir.

(3)
 MILONGA PARA UNA NIÑA
Milonga
Alfredo Zitarrosa
 El que ha vivido penando,
por causa de un mal amor,
no encuentra nada mejor,
que cantar y d'ir pensando.
Y si anduvo calculando,
qué culpa pudo tener,
cuando ve que una mujer,
no conoce obligaciones,
se consuela con canciones,
y se olvida de querer.
Por eso niña te pido,
que no me guardes rencor,
yo no puedo darte amor,
ni vos podés darme olvido.
Yo sé que en cualquier descuido,
me iba a bolear contra el suelo,
y aunque me ofrezcas consuelo,
yo no lo puedo aceptar,
puedo enseñarte a volar,
pero no seguirte el vuelo.
Yo no te puedo entregar,
un corazón apagado;
cuando falla el del costado,
no hay nada que conversar.
Hay una forma de amar,
que es un modo de conciencia;
hay un amor que es paciencia,
y otro que es solo aromar.
¿Cuál amor te podría dar,
quien amara tu inocencia?
Cuando te vuelva a encontrar,
no podremos sonreír,
prefiero verte partir,
como te he visto llegar.
Cuando vuelvas a pensar,
que una vez te conocí,
y que nomás porque sí,
te compuse una canción,
cantará en tu corazón,
lo poquito que te di.

(4)
A JOSÉ ARTIGAS
Vidalita
  Carlos Bonavita - Alfredo Zitarrosa    
Vidalita acordate de José Artigas,
y endulzate la boca, cuando lo digas.
A la huella de un siglo que otros borraron,
mintiendo los martirios del traicionado.
       A la huella vieja, vidalitay,
que te estoy buscando,
junto a Lavalleja, vidalitay,
yo quiero oírte andando.
      A la huella, primero, de José Artigas,
y sacate el sombrero, cuando lo digas.
Lararailaira, lararairá,
y sacate el sombrero, cuando lo digas.
      Vidalita orientala, lejana y pura,
a la patria cantala sin amargura.
No hay más huella, canejo, que la de Artigas,
y jugate el pellejo, cuando la sigas.
      Patria sola y patria, vidalitay,
patria sola y muda,
rompé tu silencio, vidalitay,
vamos en tu ayuda.
      En tu ayuda, ¡ay paisanos!, monten caballos;
vamos mano con mano, los uruguayos.
Lararairara, lailararará;
vamos mano con mano, los uruguayos. 
  
Zitarrosa cambió luego estos versos, los que quedarían así: “En tu ayuda, ¡ay paisanos!, monten baguales; / vamos mano con mano, los orientales”.

(5)
LA CANCIÓN QUIERE
Milonga
Alfredo Zitarrosa
Fruto maduro 
del árbol del Pueblo,
la canción mía
siempre porfía.
Puede morir, 
pero quiere
cantarle sólo a la Vida,
que no la olvida.
No tiene miedo a la bala,
ni a la bomba, 
ni al infierno,
canta "pudiendo".
Lleva en las manos heridas
una flor con una espina,
agua y harina.
Canto del Pueblo que ama,
también canta por dinero
como un obrero.
Sombra de Gancio y de Mora,
de Fernández, de Mendiola,
no canta sola.
Quiere ser flor 
y se cierra
como un puño;
que la cuide,
eso me pide.
Nombra la carne horadada
de la Vida más amada,
la desarmada.*
Fruto maduro 
del árbol del Pueblo, 
la canción mía
siempre porfía.
Quiere ser flor 
y se cierra como un puño; 
que la cuide, eso me pide!

(6)

Editorial Fin de Siglo - Set./2013 - MVD-UY

jueves, 5 de diciembre de 2013

TESTIMONIO DE CARLOS QUIJANO

(2)
Escribe Walter Ernesto Celina
05.12.2013
En nota anterior me he retrotraído al formidable testimonio suministrado por el periodista Prof. Dr. Carlos Quijano en un editorial del 24 de mayo de 1974, tiempo del arrasamiento de las libertades democráticas y de los derechos personales.
Un resumen hubiera distorsionado su expresión diáfana y los signos propios de una personalidad que no cedía a aquel cuartelazo hecho en conmixtión con una casta de civiles.
“Marcha” era espejo de una buena porción de la intelectualidad uruguaya, democrática y de izquierda. Disconforme con las políticas aplicadas por los partidos tradicionales y con la gestión del poder administrador; alzada contra las políticas de guerra de EE.UU. y renuente a la URSS. No asociada a las prácticas macartistas. Ergo: estaba apuntada en el index de los pacheco-bordaberristas, de los nombrados como “blancos baratos” y de la derecha militar. Había que callarla. Así fue.

EL MINISTRO JUAN CARLOS BLANCO INTERROGADO

Quijano es quien toma  nuevamente la palabra, en su memorable columna, anotando: “Por esos días (20 de febrero) el señor Blanco, Ministro de Relaciones Exteriores, dialogaba con los periodistas en México:
"Pregunta: Usted declaró hace pocos días que el cierre del semanario MARCHA y el encarcelamiento de personalidades como el doctor Carlos Quijano y el escritor Juan Carlos Onetti se debe a delitos comunes.
¿Podría usted indicar qué tipo de delito común cometió el escritor al asistir como jurado a un concurso literario? ¿Qué disposición legal se aplicaría en este caso? ¿Existen antecedentes en la materia o es la primera vez que en su país se plantea un caso de ese tipo?
 Respuesta: Como este episodio ocurrió precisamente en momentos en que yo viajaba hacia México, no tengo todos los elementos de juicio necesarios. Lo que sí puedo asegurarles es que entre hoy y mañana, tal vez, haya pronunciamiento de la justicia con respecto a la acusación que se ha presentado por esa participación en una publicación que se permitió realizar, que vulnera disposiciones -y no se especificaba qué disposiciones- del Código Penal, que vulnera ciertas disposiciones del Código Penal, que velan por la moral pública. Pero no tengo noticias de cuál es el pronunciamiento de la justicia, porque esto está sometido a la justicia y espero que este pronunciamiento ocurra -según lo que he sabido esta misma mañana- entre hoy y mañana y me será muy grato poder trasmitir a ustedes oportunamente lo que han decidido los tribunales competentes".  
Replica el editorialista: “La sintaxis de las manifestaciones ministeriales no es, a la vista está, muy correcta, la coherencia del discurso no es monolítica y la riqueza del lenguaje no es enceguecedora; pero ha de reconocerse que el señor Blanco no andaba descaminando en sus predicciones. Dos días después, como vimos, el juez militar nos liberaba.
Por otra parte, corridas ya varias semanas, el señor Bordaberry en conferencia de prensa con los corresponsales extranjeros, aquí en Montevideo (2 de mayo de 1974), decía categóricamente:
"Con respecto al caso de los directores y demás integrantes de la plana mayor del semanario MARCHA -izquierdista- Bordaberry aseguró que se encuentran a disposición de la justicia civil, dado que el juez militar que actuó en el caso no ha encontrado delito. Agregó que el dictamen de la justicia será respetado inmediatamente."

UN PLUS DE ENCIERRO

Anota luego: “Pero ocurrió y eso no podía preverlo el señor Blanco que, liberados por el juez militar coronel Rodríguez Soto, seguimos detenidos. Sin duda, bajo el régimen de "medidas de seguridad". Pero ignoramos todavía y no vale la pena averiguarlo, la autoría y la fecha de la disposición. El expediente pasó entonces a la justicia civil, la que por su parte tampoco nos procesó, ni ordenó nuestra prisión y el domingo 24 de febrero, a las tres de la mañana, nos despertaron en la Jefatura y partimos con rumbo desconocido.
Arribamos al “Cilindro”, y allí nos quedamos -Onetti y Mercedes fueron internados pocos días después, por razones de salud en un sanatorio- hasta el martes 14 de mayo, a las doce del día. La justicia civil, para la cual, paradójicamente, estábamos en libertad, se expidió el viernes 10 de mayo, ordenando el archivo del expediente. Damos más adelante la vista fiscal y la resolución del juzgado. En total, tres meses y cinco días. Después de la liberación decretada por la justicia militar, ochenta y un días. Esta historia no sería completa si no recordáramos otros detalles:
Luego de nuestra liberación por la justicia militar, MARCHA fue clausurada por diez ediciones.”

ENCARCELAN A JULIO CASTRO

Prosigue: “Es confortante comprobar "que no hay matrero que no caiga". A Julio Castro que se había acercado temerariamente al pueblo, lo metieron preso y de nada le sirvieron el trabuco y el facón, el 20 de marzo. Por suerte, nunca fue interrogado por la justicia. Vaya a saberse cuántos disparates hubiera dicho o hecho; pero lo recibimos alborozados en el “Cilindro”, en las inmediaciones del cual dejó su flete más o menos aperado. Por más señas, un alazán tostado de esos que están muertos antes que cansados. (Ironiza con la situación y dichos anteriores de Julio Castro, referidos en nota anterior. W.E.C.)
 Y este es el relato de nuestra modesta peripecia y de nuestra exigua penitencia en este mundo convulsionado y en este desorientado país. Nada significa frente al dolor y la angustia de tantos y tantos que han sufrido y sufren. Apenas un episodio.
 Estamos de nuevo frente a nuestra mesa de trabajo para hacer lo que debemos hacer.
Es sencillo y no hay que alzar la voz.
No estamos muertos, ni cansados. O como decía Quevedo, con cuya deslumbrante lectura nos deleitamos en el “Cilindro”, gracias al incomparable Alfaro: "Antes muerto estaré que arrepentido". Todo oficio tiene sus gajes, molestias y perjuicios. Ejercerlo es exponerse. Es la ley: vivir es arriesgar. Y todavía vivimos. Aun­que, según tenemos oído, Santo Tomás decía que el mayor pecado es la imprudencia.”

EL PRINCIPIO DE LA “JUBILOSA FRATERNIDAD”

El Prof. Dr. Quijano no olvida y estampa, finalmente: “Algo, no obstante, traspasa los límites de la experiencia cumplida. La trasciende. Y es la jubilosa fraternidad, que tanto nos enseñó, de los camaradas del “Cilindro”. Los compañeros. Con ellos compartimos el pan, como la palabra enseña. Y la esperanza. La callada e inalterable certeza de tiempos mejores para esta tierra entrañablemente nuestra.
La prisión hermana y aunque parezca incongruente, ayuda a liberarse. Todos pensaban más en los otros que en ellos mismos.
Y es también la conmovedora solidaridad de cuantos, muchos -al punto de sorprendernos- nos tendieron su mano o nos hicieron llegar su palabra. Aquí o desde lejos. Ahora, más que nunca, no nos está permitido, ni desertar, ni defraudar, ni traicionar.”

 Fuente: Los golpes de Estado (1973) Carlos Quijano
CC.RR -  ROU - MVD IX.1989
 




AQUEL MALHADADO GUARDAESPALDAS

(1)
Escribe Walter Ernesto Celina
05.12.2013

Existen en la literatura periodística páginas eruditas, de fuerza testimonial incontrastable y espíritu libertario irreductible. Se distancian de esa otras, fofas y sin sustancia, recurrentes y convencionales.  
El Prof. Dr. Carlos Quijano fue un verdadero maestro. No podían leerse sus comentarios sin aprehender un conocimiento, aún transitando por los terrenos, siempre abiertos, de las dudas razonables.  Quijano enseñaba siempre a pensar. Lo hizo como académico en economía y, muy particularmente extra cátedra, desde su tribuna escrita de cada viernes.  
El 24 de mayo de 1974 hizo para “Marcha” un editorial señero, tras haber sido uno de los detenidos del “Cilindro”, cuando la sombra ominosa de la dictadura silenciaba a plomo y mordaza.
Tituló dicho artículo -justamente- “Tres meses y medio después”, es decir, luego de haber abandonado aquel campo de concentración urbano en que compartiera prisión.
De dicho momento tomaré -para esta primera nota- algunos pasajes. Tienen la propiedad de introducirnos, desde la indisputable altura de su pluma militante, en un hecho de “la historia reciente”.
UN CUENTO Y UNA GRAN REDADA
Comienza: “El último número de MARCHA apareció el 8 de febrero. Hace tres meses y medio. El 9, en las primeras horas de la mañana Nelson Marra, Hugo Alfaro y nosotros, fuimos detenidos. Ese mismo día o el siguiente, también cayeron presos Juan Carlos Onetti y Mercedes Rein y requeridos Julio Castro, Gerardo Fernández y Jorge Ruffinelli. Este, contratado por una universidad de México, había partido unos días antes. Gerardo Fernández estaba en Buenos Aires, Julio Castro en el interior del país y, aunque ajeno a cuanto ocurría, cabe pensar de acuerdo con sus tenebrosos antecedentes que, como Juan Moreira y Martín Aquino sus ilustres mentores, había ganado ya, llevado por su instinto, el monte, para pelear contra la "polecía" A trabuco y facón, obviamente (aquí menciona expresiones poco tiempo antes hechas por el docente Julio Castro, WEC).  
El motivo de la redada no tardó en saberse: la publicación del cuento El guardaespaldas de Nelson Marra, en el aludido número del 8 de febrero.”
Más adelante, continúa: “…Los fallos se retrasaron por diversos motivos: clausuras de MARCHA, enfermedad de algunos de los miembros de los jurados, viajes de otros (Onetti fue invitado especialmente a España).
El jurado de ensayos integrado por Ardao, Martínez Moreno y nosotros se expidió el 26 de diciembre de 1973 y su fallo se publicó el 28 del mismo mes (N° 1666).
El de cuentos -Onetti, Rein y Ruffinelli- que debió leer, comparar y juzgar, trescientas cincuenta y dos obras, se pronunció el 6 de enero de 1974 (nº 1667 - 11/1/74) y otorgó por unanimidad el primer premio al cuento El guardaespaldas, cuyo autor resultó ser Nelson Marra. En el acta respectiva Onetti dejó esta constancia: "El cuento ganador, aun cuando es inequívocamente el mejor, contiene pasajes de violencia sexual desagradables e inútiles desde el punto de vista literario."

EL OBJETO LITERARIO PERSEGUIDO
 Sigue el Dr. Quijano: “Como todos los años también, se entrevistó a los ganadores. Nelson Marra dijo entonces: "El propósito inicial fue la composición de un personaje eminentemente antiheroico, presumiblemente rioplatense, lamentablemente latinoamericano, sospechosamente universal. Para aportarle una dimensión más o menos verosímil, lo tomé en su instancia límite -la muerte- y recompuse su infancia, sus instintos, sus hábitos, su imposibilidad de aferrarse a una vida que ya no le pertenecía. Y también rescatar lo incidental de su mundo y su lenguaje -y ahí está lo literario- fragmentarlo y recomponerlo en una estructura que resulta bastante compleja porque lo literario me llevó a otro terreno, a otro lenguaje: el cinematográfico." (Nº 1669 del 25 de enero de 1974). Como todos los años -repitámoslo una vez mas- es decir, igual que en el caso de otros concursos, MARCHA que estaba obligada por las bases a publicar el cuento en libro, lo dio, como anticipo de éste, en el número reiteradamente citado del 8 de febrero.”
  Agrega: “El fallo, respaldado por la insospechable solvencia intelectual y moral del jurado, era indiscutible. Los miembros de ese jurado que además, trabajaron con ahínco y total desinterés, nos merecían y nos merecen el más absoluto respeto y la más absoluta confianza. Es hora de decirlo públicamente. Así como de agradecerles muy mucho, otra vez, su difícil tarea cumplida con limpio empeño y de darles satisfacción por los prolongados sinsabores de que fueron víctimas.”

NI MUERTOS, NI CANSADOS
Narra ahora la peripecia: “El 9 de febrero, pues, fuimos detenidos mientras MARCHA era allanada y se prohibía su aparición. Ambulamos por distintas oficinas policiales hasta que terminamos en el piso 4 de la Jefatura, mientras éramos puestos a disposición de la justicia militar. Esta procedió, debe reconocerse, con diligencia: el lunes 18 de febrero nos tomó declaración; al día siguiente fueron interrogados Onetti y Mercedes Rein y ya, previa vista fiscal, el viernes 22 a las ocho y media de la noche, nos leyeron y notificaron la sentencia en la misma sede del juzgado.
Marra fue procesado; Onetti, Mercedes Rein, Alfaro y nosotros puestos en libertad aunque nosotros dos, "bajo emplazamiento" por si la justicia civil nos encontrara incursos en delito de imprenta.”
Interrumpo el discurso del gran periodista tomando, de su segunda parte -que mostraré en venidera nota-, esta frase perdurable:
“Estamos de nuevo frente a nuestra mesa de trabajo para hacer lo que debemos hacer.
Es sencillo y no hay que alzar la voz.
No estamos muertos, ni cansados.”
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