viernes, 3 de enero de 2014

UNA REPUBLICANA INDÓMITA

Escribe Walter Ernesto Celina
03.01.2014

UN CONTEXTO HISTÓRICO
Las sociedades están en permanente movimiento; la transformación y el cambio son una especie de ley universal que acompaña al hombre histórico. La brevedad del ciclo humano hace que no pocos interpreten que hay un orden fijo, que le es dado al individuo casi como cosa insuperable, incluida una moral inmutable. Esta reflexión elemental podría ayudarnos a apreciar el salto al progreso que tuvieron los pueblos cuando instituyeron las repúblicas, dejando atrás las monarquías,  centradas en el absolutismo.
Como nada ocurre porque sí, los cambios tecnológicos y científicos revolucionaron los sistemas productivos y, consecuentemente, aparecieron las nuevas formas institucionales que superarían a las muy clasistas existentes, asentadas en títulos nobiliarios, fuerte presencia religiosa y, por denominador común, exclusión de las grandes masas de los asuntos públicos.
La lucha política e ideológica, como no podía ser de otra manera, fue dinamizadora de ese salto de avance, como lo será de los sucesivos. Las Revoluciones Norteamericana (1776) y Francesa (1789) iluminaron la escena de la América del Sur encendiendo faros, al momento en que la invasión napoleónica a España (1808) producía lo que los juristas denominan la retroversión del poder. Ante la abdicación de los monarcas los pueblos van en pos de la soberanía y se declaran sus depositarios legítimos.
La mejor tradición republicana de Uruguay viene de la vertiente artiguista, inspirada en aquellas doctrinas: las más revolucionarias de su tiempo. Las fórmulas institucionales vernáculas tuvieron un alto contenido no sólo político, sino social y económico.
Los debates alimentados por centros anarquistas; círculos de la Iglesia Católica, liberales racionalistas y presencias muy estimuladoras, como las de Don José Batlle y Ordóñez, más cierto fervor promovido por la Revolución de Octubre (1917) en sectores laborales, conformaron un escenario vivaz en la sociedad uruguaya, ya despuntado el siglo XX.
Hechos adicionales galvanizarían esta consistente tendencia republicana y democrática nacional: el rechazo al Golpe de Estado de Terra (1933) y, en lo internacional, la gestación del fascismo en Europa, con una terrible Guerra Civil en España (1936-1939), la caída de su 2da. República y la instauración del militarismo franquista, hasta la muerte del jefe, en 1975.
El pueblo uruguayo maduró una concepción firme de libertad, igualdad, independencia, trabajo y justicia para un marco republicano y democrático en expansión.

SEMBLANZA UNA COMBATIENTE MASONA
La figura de Mercedes Pinto sólo puede entenderse -y admirarse- en su ligazón con este contexto.
Raúl Ronzoni, periodista uruguayo de trayectoria, alterna entre su país y España y a él corresponde el mérito de redescubrir a esta mujer de talento y empuje.
Los rasgos de la poetisa, escritora y militante social están condensados, con amenidad e ilustración, en  “Mercedes Pinto – Indómita y seductora – Una guerrera con Batlle, Brum y la masonería (1).
Nació en 1883 en Cristóbal de la Laguna, Canarias, España. Residió en Madrid, vivió exiliada en Montevideo, recorrió América Latina y falleció en México, en 1976.

A los años 20 selló amistad con Ortega y Gasset, Carmen de Burgos y Unamuno. Colaboró con diarios y revistas, caso de Prensa Gráfica, La Acción, o Lecturas. Ofició como secretaria de la publicación Los Ciegos. Su primer libro de versos, Brisas del Teide, lo edita en 1921. Imparte conferencias y se integra a la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas, presidida por su amiga Carmen de Burgos.

 ESCÁNDALO POR EL DIVORCIO
El hecho que marcó su trayectoria y su ulterior peregrinaje  ocurrió el 25 de noviembre de 1923 al disertar en la Universidad Central de Madrid acerca de “El divorcio como medida higiénica”, razón por la cual fue desterrada a Bioko (Isla de la Guinea Española) por orden del dictador Primo de Rivera (2).
Es de recordar que bajo la segunda presidencia de José Batlle y Ordóñez, según un proyecto de Domingo Arena, en 1913 quedó aprobada la causal de divorcio por la sola voluntad femenina.
Diez años después, en la España oscurantista el punto estaba verde. En  la audiencia de aquella memorable reunión en el paraninfo madrileño se encontraba el príncipe Luis Fernando de Baviera y Borbón (3), quien no repudió lo escuchado y, sorprendido, dialogó con la expositora.
Pero, la reacción oficialista no tardó en producirse. Es citada al despacho de José Antonio Primo de Rivera:
-“¿No sabe Ud. que España tiene un concordato con el Vaticano?”
- “¡No señor, no lo sabía…!”, espetó con ironía la abolicionista.
La consecuencia estaba resuelta y era el destierro. Ronzoni ofrece el relato y se refiere a filmes pornográficos y amoríos oblicuos de la realeza concordataria de Alfonso XIII (4). 

EL DESTIERRO URUGUAYO
Informada de la orden inicua, decidió exiliarse a Uruguay junto a su segundo esposo y un hijo de ambos.
En Uruguay funda la Casa del Estudiante para la cultura popular. Allí llegaron nada menos que Rabindranath Tagore y Luigi Pirandello. Dio vida a la revista “Vida Canaria”. En 1926 escribe la novela “Él”,   adaptada al cine por Luis Buñuel, 1952, y otras como “Cantos de muchos puertos” o “Un señor cualquiera”, ésta estrenada en el Teatro Solís en 1930. Escribió en”Mundo Uruguayo” y El Día. Creó la “Compañía Teatral de Arte Moderno”, siendo asesora literaria y directora artística. En ella debutan en el mundo escénico todos sus hijos.

La vida de esta mujer iba abriendo espacios, derribando muros y gestando derechos. De Batlle -el viejo- a Brum -el mártir- y la masonería, partícipe en la lucha de ideas -y menos preocupada por los entronizamientos personales-, convergieron manos fraternas de apoyo a la gran Mercedes.
El trabajo de Raúl Ronzoni permite saber que Uruguay tuvo una formidable escuela republicana, empinada hacia el futuro, con heroínas civiles como la notable batalladora canaria.-

NOTAS
(1): Editorial Fin de Siglo – IX/2013 – MVD-UY
(2): Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (1870-1930) dictador español, de formación .militar y fe católica. Segundo marqués de Estella y Grande de España.
Padre del fundador de la Falange (formación fascista), José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, III Marqués de Estella (1903-1936). Acusado de conspiración y rebelión militar, fue condenado a muerte por un tribunal popular, en Alicante.
(3): Luis Fernando María Carlos Enrique Adalberto Francisco Felipe Andrés Constantino de Baviera y de Borbón (1859-1949). Militar, médico cirujano, filántropo.
(4): Alfonso XIII de Borbón, apodado el Africano (1886-1941), fue rey de España desde su nacimiento hasta la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931. Apoyó la dictadura de Primo de Rivera y fue acogido por el Duce Benito Mussolini.