domingo, 5 de abril de 2009

CÉLULAS MADRE

AVANCES DE LAS CIENCIAS MÉDICAS
Escribe Walter Ernesto Celina


QUÉ SON LAS CÉLULAS MADRE

Millones de personas en el mundo, que sufren enfermedades tales como cáncer, Parkinson, Alzheimer u otras, que hacen pender sus vidas de un hilo, están expectantes por los progresos que las investigaciones puedan aportar para la cura de sus padecimientos.
La esperanza está alentada por la comunidad científica y la humanidad toda.
Grupos de laboratorios de altísima tecnología y monopolios de patentes atenazan los conocimientos, que custodian a beneficio de grandes réditos.
Bajo el imperio del Presidente G. W. Bush, la Casa Blanca -desde 2001- bloqueó los fondos federales para apuntalar investigaciones. Asimismo, el Vaticano se resiste a la prosecución de las pesquisas.
La buena noticia es que el Presidente B. Obama dispuso que se reglamente el acceso a recursos públicos para progresar en estudios aplicables al campo médico.
La palabra clave se acuña en dos términos: células madre.
¿De qué se trata?
En principio hay que establecer que la célula es la unidad mínima de un organismo vivo.
Las células madre o troncales constituyen un tipo especial, indiferenciado, caracterizado por reunir la propiedad de dividirse indefinidamente y generar otras especializadas.
Si a una lagartija le cortan la cola, le volverá a crecer. En los mamíferos superiores y en el hombre la capacidad de regeneración de los tejidos está limitada. Sin embargo, existe una capacidad potencial de reproducirlos en forma sana.
Tras la fecundación de un óvulo por un espermatozoide surge el cigoto. Se trata de una célula capaz de formar un individuo completo, con sus múltiples especificidades tisulares.
Entre el primer y el cuarto día del embrión, la célula original va dividiéndose en nuevas. Si cada una de éstas es separada, es capaz de producir un individuo completo. Se les denomina células totipotentes.
Después del cuarto día deviene el blastocito. Desaparece la cualidad anterior, que es sustituida por otra, muy relevante: la de producir cualquier tipo de tejido. Se trata de las células pluripotentes.
De los estudios de las peculiaridades descritas -y de otras más- surge la eventualidad de crear tejidos sustitutivos de los afectados por dolencias graves.

LAS PERSPECTIVAS

Eduardo Haim, médico uruguayo establecido en Washington, ha señalado que “estudios con células madre embrionarias permiten abrir la puerta a trasplantes de órganos y tejidos, hoy inimaginables o de altísimo riesgo”.
Relata lo que se efectúa con células madre que circulan en la sangre del enfermo: “Se separan esas células y se ponen en caldo de cultivo. Se elimina todo virus de la médula ósea por medios químicos -radiaciones- y se vuelven a inyectar las células extraídas para regenerar el órgano afectado". La referencia es para ciertas células de un individuo adulto que tienen la propiedad de dividirse activamente, como las de la médula ósea o la piel.
Hasta hace un tiempo se pensaba que esta aptitud era muy restringida en el organismo humano. La opinión ha venido cambiando.
Una fuente de células madre propias, indicadas para futuras reparaciones, las puede proveer el cordón umbilical, si se conserva congelado tras el parto.
El tema es amplio. Apenas he dado una visión elemental.
Lo importante es saber que el hombre es capaz de adentrarse en el conocimiento más profundo de los mecanismos de la vida, sin que puedan levantarse muros que impidan su avance.

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