miércoles, 7 de mayo de 2008

PIEDRAS EN LOS ZAPATOS DEL PAPA - NOTA I

PEDERASTAS EN EL CLERO
Escribe Walter Ernesto Celina

PRESENTACIÓN DE LOS TEMAS

La situación de la Iglesia Católica en los Estados Unidos se ha tornado compleja. La reciente visita del Papa Benedicto XVI a dicho país se asemeja a un espaldarazo al presidente George W. Bush y hace sintonía con la visión conservadora por la que transitan el jefe del imperio y el pontífice germano.
Dos guijarros dificultaron la marcha papal por los tersos escenarios en que fue recibido.
La primera piedra en el zapato motivó que el príncipe eclesiástico tuviera que referirse al mal manejo y al ocultamiento que las jerarquías católicas norteamericanas hicieron de las denuncias que involucraron a sacerdotes en escándalos de abuso sexual a menores de edad, configurando casos flagrantes de pedofilia.
El otro guijarro, molestando su pie, fue su adhesión implícita a la versión bushiana de cómo se produjo el atentado a las Torres Gemelas del World Trade Center y, por efecto inmediato, de la guerra contra el terrorismo.
Ambos puntos rozan áreas sensibles de la opinión pública en EE. UU. Y motivan interés y rechazos en el exterior.
Hay mucho paño para cortar y habrá que ir por partes. En este segmento se abordará la cuestión de los sacerdotes y eclesiales, incursos en vejámenes contra niños y adolescentes.

ABOMINABLES VEJÁMENES

La palabra pederastia (o pedofilia), viene del griego. Significa tendencia hacia los niños. Caracteriza la actividad sexual con prepúberes, de ambos sexos, por lo general, de 13 o menos años de edad. Se considera que el trastorno es tal cuando el individuo que lo ejercita tiene, al menos, 5 años más que su víctima.
En la mayor parte de los Estados de USA el delito de pederastia se configura a partir de los 16 años, o sea cuando el individuo es responsable en el ámbito penal.
Los desenfrenos en la Iglesia Vaticana, relacionados con abuso sexual contra menores, han tenido repercusión desde la segunda mitad del siglo XX, aunque la notoriedad cobró singular auge en el último lustro de 1990. Las víctimas, entonces, se presentaron ante tribunales y medios de difusión de Estados Unidos, Europa y América Latina, donde la Iglesia Católica Apostólica Romana ha tenido y mantiene una influencia manifiesta.

Un informe de la BBC de Londres, de 2004, indicó que el 4% del clero católico, en los últimos 50 años, en Estados Unidos ha estado implicado en prácticas sexuales con menores, en número superior a los 4000 sacerdotes,.[
Para Bárbara Blaine, presidenta de la Red de sobrevivientes de abusados por sacerdotes (SNAP- USA), ]sólo presentan acusación entre el 5 y el 10 por ciento de las víctimas.
Un reporte de la Junta Nacional de Revisión (National Review Board) confirmó que un total de 4.392 sacerdotes fueron imputados de inconducta sexual contra 10.667 menores, entre 1950 y 2002.
De dicho total, aproximadamente 6.700 víctimas exhibieron pruebas. 3.300 sumarios no se procesaron por fallecimiento de los sacerdotes. Unos 1.000 ofendidos no ofrecieron testimonios firmes para profundizar las actuaciones.
[Los datos anteriores inducen a la desautorización de un informe de Philip Jenkins, profesor de Historia y Estudios Religiosos de la Universidad de Pennsylvania,[ ] para quien el 99,8% de los sacerdotes nunca se habrían visto implicados en esta modalidad de comportamientos delictivos.

COSTO EN LOS ESTADOS UNIDOS

Los costos relacionados con estos problemas superaron, en principio, los 570 millones de dólares en concepto de gastos legales, indemnizaciones, terapia para las víctimas y tratamiento para los infractores.
La cifra no incluye los 85 millones de dólares que pagó la Archidiócesis de Boston para resolver algunas de las demandas presentadas por las víctimas. El guarismo citado se habría multiplicado en grado astronómico, llegando a los 2.000 millones de dólares. La circunscripción católica mencionada, la cuarta más grande de EE.UU. y en donde comenzó la avalancha de denuncias, a finales de mayo de 2005 anunció el cierre de 65 de sus 357 parroquias.

CONCLUSIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

Más investigaciones, como la realizada en 1995 por la Universidad de Salamanca (publicada por el Ministerio de Asuntos Sociales de España), determinó que del total de españoles que han soportado vejaciones siendo niños, el 10% asegura que fue violentado por un sacerdote católico. [ ]La mayoría de los aberrantes hechos ocurrieron en seminarios, escuelas y orfanatos, donde los prepúberes estaban bajo atención de clérigos.

POLÍTICA DE ENCUBRIMIENTO

La publicación de los deplorables hechos creó una fuerte crítica hacia las jerarquías de la Iglesia. En especial, por la actitud que algunos obispos y superiores religiosos asumieron frente a las evidencias fácticas, limitándose, apenas, a llamados de atención privados y al traslado de los infractores a otros sitios.
Respecto de los agredidos, se guardó una indiferencia sistemática, lo que llevó a la conclusión que los mandos actuaban como encubridores de los predicadores pervertidos.
El Papa Benedicto XVI, en una línea similar, sostuvo en su último viaje que la cuestión fue mal gestionada. Y escurrió, también, el bulto.

PENALIDADES Y EXTENSIÓN DEL PROBLEMA

El Código de Derecho Canónico -compendio del derecho católico-, fija penas para los delitos que tienen que ver con el abuso sexual. Según el artículo 1395, el clérigo que incurra en agresión sexual contra un menor, sea por medio de violencia o amenaza, será castigado con penas “justas” que pueden llevar a la privación del estado clerical.[
Las evidencias de este crimen por parte de religiosos es muy anterior al siglo XX. Existen documentos eclesiásticos que buscan prevenirlo, como la constitución apostólica Sacramentum Poenitentiae, de 1741.
Cabe decir, finalmente, que la situación no es sólo concerniente a la Iglesia Católica: afecta a instituciones y organizaciones en que adultos tienen contacto directo con menores.

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